Mi Historia

Carmen Delia Ortiz

Conoce más sobre mí

Nací en Bayamón, Puerto Rico en el año 1948.  Mi madre cursó estudios hasta el cuarto grado de escuela primaria. Mi padre ingresó al ejército de USA a los dieciocho años.  Estuvo en la Guerra de Corea en el año 1951. Quedamos solos: mi madre, mi hermano (recién nacido) y yo con tres años de edad. A raíz de la partida de mi padre, me autoproclamé la encargada de la familia. Me decía internamente: «Ahora, todo depende de ti. Tu padre no está… eres la líder». ​

Mis primeros años

Me aferré a los estudios. Mi pasión por aprender era tal que, con tan solo siete años declaré que sería maestra. Desde entonces, compartir conocimientos es mi gran pasión. Es mi misión en este Planeta. 

Mi padre regresó de Corea cuando tenía seis años. Su llegada fue muy extraña. No entendí el porqué se fue, tampoco porqué regresó. Su ausencia, la viví como un abandono, abandono que marcó mi vida. Mi corazón endureció. Me consideraba una joven insensible. Hasta la actualidad, la empatía es un reto en el que sigo trabajando.    

 

A los nueve años, mi familia —militar—, fue trasladada de Puerto Rico a Fort Huachuca (base del ejército Americano en el estado de Arizona). Aprendí inglés. Reafirmé mi pasión por la educación, al ser seleccionada como tutora para enseñar inglés a mis compañeros norteamericanos.  

 

A los trece años, regresamos a Puerto Rico. Solo tenía una meta: ser la mejor estudiante y graduarme con honores. La meta fue lograda. Fui seleccionada como Valedictorian de la clase de 1966 en la Escuela Superior Agustin Stahl, Bayamón, Puerto Rico.

 

El día del maestro en Puerto Rico, los docentes escogían al alumno más destacado para que los reemplazara en sus labores. Era mi día favorito. Lo esperaba con ansias. Lograba ser seleccionada cada año. Era un gran honor ser la maestra del día. Me preparaba exhaustivamente para dar la mejor de las clases. Esa experiencia confirmaba lo que ya sospechaba: «Nací para ser maestra». ​

 

Como Valecdictorian y con matrícula de honor tenía la opción de estudiar la carrera que quisiera en la Universidad de Puerto Rico. Con más de setenta primos, fui la primera de la familia en cursar estudios universitarios.

Mi padre estaba muy orgulloso, pero deseaba que estudiara medicina, ingeniería o leyes. Así que al informarle que escogí el magisterio, me respondió de forma conclusiva y con tono militar: «¡absolutamente, no! No vas a ser una simple maestra».

 

Esa noche no pude dormir. Solo buscaba en mi mente una solución. Luego de horas, surgió la gran idea. Al amanecer, corrí donde papá y le dije: «Estudiaré sin parar hasta ser doctora, doctora en educación». Mi padre aceptó la propuesta. Nunca hubo un doctor en la familia. Con lágrimas en los ojos dijo: «Podrás estudiar pedagogía, porque no cualquier persona llega a ser doctor».

Adultez y primera etapa del desarrollo laboral

Resuelto el asunto desarrollé mi plan de vida. Durante el último año de la licenciatura, conseguí una beca para costear los gastos de Maestría y PhD en educación en Texas Woman’s University. Culminé el PhD en Junio de 1973. Solo faltaban tres meses para cumplir mis veinticinco años.

 

Tras ejercer por siete años como catedrática universitaria en Puerto Rico y Nueva York, tuve mi primera crisis existencial.  Entre los años 1976 a 1982, creé y dirigí el Departamento  de Educación Bilingüe de Bank Street College of Education en Manhattan.

 

Disfrutaba el trabajo como profesora y directora. Pensé que allí pasaría el resto de mi vida. Sin embargo, ocurrió algo muy extraño. Algunos compañeros me expresaban que yo tenía cualidades de empresaria, más que de docente. Decían: «tienes la semilla de emprendedora, deberías crear tu propia escuela». 

 

Al principio no lo creía. Me sentía cómoda en mi status quo. No obstante, recibir los estímulos y en algunos casos la presión de muchos colegas, me llevó a visitar a una consejera vocacional. Ella me hizo varias pruebas. Los resultados fueron sorprendentes: confirmaban mi cualidad para emprender con un negocio propio. Así inició la siguiente etapa de mi vida. 

 

Regresé a mi rol de estudiante. Esta vez a la prestigiosa Columbia Graduate School of Business en Manhattan. Escogí finanzas y contabilidad como las áreas de especialización. Quería aprender sobre el dinero y enseñar a otros cómo funciona. Mi meta era guiar a los demás para que lograran su independencia económica.

 

Solicité una reunión con la Decana y le expresé mi interés en las finanzas personales. Me respondió que las finanzas que se profundizan en el MBA eran corporativas. Que para ser asesora en finanzas personales, luego de egresar, sería recomendable trabajar por un tiempo en Wall Street. Solo entonces estaría preparada para crear mi propia empresa de planificación financiera personal.  La escuché y decidí seguir sus consejos.

Giro profesional

Egresé del MBA en el año 1985. Mi primer trabajo en el ramo, fue como gerente de inversiones y analista financiera en Wall Street. Allí ejercí por dieciocho meses hasta que renuncio para dedicarme a mi propio emprendimiento.

 

Comencé a ofrecer seminarios sobre finanzas personales en todos los rincones de la ciudad de Nueva York. Durante los primeros tres meses, dictaba seminarios a diario. Así conseguí cientos de clientes. El éxito fue rotundo. Al punto que fui seleccionada como  asesora financiera novata del año 1987.

 

El secreto del éxito radicó en «educar a mujeres en planificación financiera y negocios». Disfrutaba de enseñarlas y asesorarlas. Así formé mi propia empresa CD Ortiz Financial Management Group, Inc

 

En 1988, me convertí en la primera latina Planificadora Financiera Certificada (CFP). En 1992, lancé el programa de radio «El Poder de su Dinero» en Miami. En 1995, escribí y autopubliqué el libro «El Poder de Su Dinero: Guía Bilingüe de Planificación Financiera Personal».

Del Éxito a la Adversidad

Para hacer crecer mi empresa, decidí capacitar a un equipo de planificadores financieros que me ayudarían con cientos de prospectos que solicitaban los servicios de mi empresa. Para lograr ese objetivo, regresé a San Juan de Puerto Rico, con la misión de crear esa industria de planificación financiera personal, en mi isla natal. 

 

En el verano del 1995 comienza una de las más importantes etapas de mi vida. Una etapa llena de adversidades y experiencias transformadoras. Hasta ese momento, todo lo que tocaba se convertía en oro. Excedía las metas que me trazaba. No obstante, entre los años 1996 a 1998 perdí más de un millón de dólares con el proyecto Creative Financial Enteprises, Inc. Empresa que establecí en San Juan para educar y asesorar a familias y profesionales en el manejo de sus finanzas.

Aquel fracaso, se produjo, entre otras cosas porque el gobierno de Puerto Rico me negó los permisos y licencias necesarias para que mi empresa operara. Testaruda y acostumbrada a lograr mis objetivos, me aferré a ese emprendimiento por más de dos años. Cuando decidí tirar la toalla, las consecuencias fueron nefastas. 

 

Por primera vez entendí, lo que se siente no lograr lo que te propones, pero tenía dos opciones: tomar pastillas para la depresión y la ansiedad, o vivir mi primera noche oscura del alma y regresar a mi hogar espiritual. Escogí la segunda.    

 

Así comenzó mi despertar espiritual. Recordé en ese nuevo andar que desde niña tuve experiencias espirituales en Iglesias católicas y cristianas en las que me congregaba.     Desde los ocho años buscaba a Dios. Sabía que habitaba la Tierra con una misión.

Perder mi empresa a los cuarenta y ocho años, me devolvió la fe y el poder espiritual.

Para salir de la crisis me apunté en Un Curso de Milagros. Escribí el libro «Herramientas del Éxito Total», basado en sus principios. Durante seis meses me dediqué a estudiar y meditar. Trabajé el perdón y mi sanación.

 

Recuerdo los años de 1998 y 1999 como de crecimiento espiritual y grandes bendiciones. Despertó en mí una nueva noción del éxito y de la abundancia.

 

En 1999, sentí una gran bendición al poder ofrecer un taller sobre Planificación Financiera Personal a dos mil hombres electricistas de mi país natal. Entonces utilicé por primera vez el libro de mi autoría «El Poder de Su Dinero» como texto fundamental. 

 

Pero mi vida dio un vuelco cuando la salud de mis padres se vio comprometida. Pasé varios años cuidando de ellos. Lo hice con amor y lo agradezco hasta el día de hoy. Ese tiempo lo aproveché para sanar mis viejas heridas.

En el 2010 sentí el llamado de aprender sobre la nueva economía digital y su impacto en los negocios. Hasta el presente he estudiado y educado sin parar en: negocios 2.0, 3.0 y 4.0/4D. Regresé a mi Misión. Esta vez de la mano de mi llama gemela, Blanca Cesilia Carrero. Juntas hemos conformado Emprendiendo Consciencia, Llc.

 

El Universo me ha regalado la gran bendición de crear el legado que deseo dejar al mundo. Mi misión es la expansión de la consciencia a través del emprendimiento ético-espiritual.

      AUTORA


      Blanca Cesilia Carrero

      Co-fundadora de Llamas Gemelas Emprendiendo Consciencia

      Co-creadora del Modelo de Emprendimiento Ético-espiritual para la creación de las nuevas estructuras para la Nueva Tierra. Coach de Emprendimiento Consciente, MBA Finanzas y Phd Educación.


      LLAMAS GEMELAS EMPRENDIENDO CONSCIENCIA

      Te acompañamos a materializar tu Misión en este planeta a través de un modelo de emprendimiento coherente contigo, que rompe las viejas estructuras y ayuda a enraizar la Nueva Humanidad, el Emprendimiento Ético-espiritual.